Mdina
La ciudad está encaramada sobre una meseta
desde donde es posible observar el resto de la isla.
Alguna vez capital de Mdina, su ciudadela es un
perfecto ejemplo de ciudad amurallada medieval.
La entrada es a través de un puente de piedra,
y en su interior las callejuelas son laberínticas,
llenas de iglesias, monasterios y palacios, conectados
por pequeñas piazzas. Entre los lugares a
visitar sobresale el Palazzo Falzon, de estilo Normando,
con su colección de armas antiguas y cerámicas,
la catedral y el museo donde se albergan las piezas
sobrevivientes del saqueo francés durante
el siglo XVII.
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